jueves, 24 de diciembre de 2009
EL CONTACTO FÍSICO ES UNA NECESIDAD BIOLÓGICA
En la década de 1980, los progresos de la reanimación permitieron mantener con vida a recién nacidos cada vez más prematuros. En incubadoras herméticas provistas de lámparas ultravioletas, las condiciones de vida artificial podían regularse con la precisión necesaria para permitir la supervivencia de esas pequeñas formas humanas que los internos llaman en son de burla afectuosa:"gambita"


Pero un día, en una unidad de neonatología estadounidense, se observó que ciertos bebés, incluso en la incubadora, parecían crecer con normalidad. No obstante, no había nada distinto en los protocolos de los cuidados. Nada.... o casi nada.
Una investigación reveló, para asombro de los médicos clínicos, que todos los niños que crecían eran llevados por una misma enfermera de noche que acababa de comenzar a trabajar en el servicio. Preguntada, la joven primero lo dudó, pero luego acabó confesando: era incapaz de soportar el llanto de sus pequeños pacientes.
Primero con inquietud, pues estaba prohibido, y luego con una creciente seguridad a la vista de los resultados, habían empezado, hacía unas semanas, a acariciar la espalda de los bebés para calmar su llanto. Como no se producía ninguna de las reacciones negativas contra las que le habían advertido, siguió con sus caricias.
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FUENTE: CURACIÓN EMOCIONAL
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